lunes, 13 de febrero de 2012

Verdades y Marketing de nuestra Rutina Facial


La rutina de cuidado facial tiene en su haber muchos mitos y verdades de las cuales vamos aprendiendo conforme nos metemos cada vez más en este mundillo. No se trata de dejar de lado productos que nos gustan porque no son lo que dicen ser, si a nosotras nos sirve, bienvenido sea. Lo importante es ser conscientes de lo que verdaderamente es y hace… y lo que no.

Teniendo en cuenta esto, vayamos por partes:

A la hora de elegir limpiadoras o desmaquillantes NO opten por las toallitas limpiadoras. En principio, tienden a resecar la piel ya que exigen que frotemos más de lo normal, haciendo que muchas pieles no las soporten, sobre todo las sensibles. Por otro lado, contienen mucha menos cantidad de ingredientes limpiadores y activos, por lo que la limpieza no es tan completa (de hecho, difícilmente retiran todo lo que deberían)

Si leen que la limpiadora (o mismo la exfoliante) dice poseer vitaminas (en general se lee “Vitamina E” como en el caso de la limpiadora Express your Face de CY°ZONE) descréanle, ya que las mismas para hacer efecto requieren de una mayor exposición del producto con la piel (y como saben la limpieza es un flash jeje). En cambio, sirve (moderadamente, también por el tema del tiempo de contacto) que tengan AHAs y ácidos (ejemplo: salicíco como la Apricot Scrub de SAINT IVES… aunque esta tenga además cosillas en contra, ya verán)

Esto bajo ningún punto significa que haya que dejar la limpiadora actuar 10 o 15 minutos. El tema es que dejar tanto tiempo agentes limpiadores sobre la superficie cutánea significa irritación.

Que una limpiadora haga mucha espuma no necesariamente es bueno. Y es que esto en muchas ocasiones elimina lípidos vitales de la piel, reduciéndose su capacidad de mantener la hidratación y estar protegida frente a irritantes comunes.

El jabón de limpieza en barra no son la mejor opción porque su alcalinidad afecta el PH de la piel. De hacerlo, hay que optar por el bien ponderado jabón blanco.

Pieles con acné, no descarten las leches desmaquillantes. El mito dice que las mismas aportan más grasa, por ende, más granos, pero esto no es cierto. La limpieza es fundamental en estas pieles, pero al ser más sensibles deben utilizarse productos suaves y las lechas desmaquillantes lo son: lo importante es que tengan activos reguladores de sebo y antibacterianos.

Sólo si especifica que hay que mezclar con agua el producto, deben hacerlo.

Es mentira que tras la limpieza, el manto hidrolipídico desaparece, y que por ello haya que dejar que  la piel descanse unas horas antes de aplicar otro tratamiento. Los productos limpiadores solo extraen el exceso de sebo, piel muerta y partículas contaminantes en la piel, por eso es que los productos de tratamiento deben aplicarse inmediatamente después, ya que en ese momento la piel está en su momento óptimo para recibirlos.

El tónico SIEMPRE es necesario después de la limpieza. Quita los restos de desmaquillante y proporciona los activos específicos para revitalizar y refrescar la piel.

Y es mentira que los tónicos irritan la piel. Eso sólo ocurre con aquellos que no son adecuados para nuestro tipo de piel (ejemplo: astringentes para pieles secas). Cada tipo de piel debe elegir un tónico con las propiedades más adecuadas para ella. Para las pieles sensibles, las aguas termales son mejores que los tónicos, por sus elementos calmantes, antiirritantes y suavizantes; para las pieles secas un tónico calmante y para pieles normales, un tónico refrescante y revitalizante. Y sólo las pieles grasas deben elegir tónicos astringentes.

Siempre es mejor elegir tónicos sin alcohol. El uso de alcohol es cada vez más bajo, casi restringido exclusivamente a pieles grasas (tomemos de ejemplo el tónico para pieles grasas de L’BEL, que basa su fórmula en extracto de flores en lugar de alcohol para regular el sebo)

La exfoliación debe darse cada dos semanas idealmente, ya que la piel se renueva cada 28 días por lo que es bueno dejar una pequeña capa de células muertas para hacer más resistente el estrato córneo (la capita externa de la piel que protege de las agresiones del ambiente). La sobreexfoliación debe evitarse.

Lo mejor para aplicar exfoliantes (o mismo para exfoliaciones suaves) son los cepillos de nylon, que evitan que se procreen bacterias en su superficie (cosa que sí ocurre con las esponjas, que al quedar húmedas y con restos de piel en su superficie son proclives a esto)

Para evitar dañar la piel, el exfoliante se aplica sobre piel húmeda y solo por fracciones de 1 minuto.. Hay que evitar los exfoliantes con partículas tales como pedacitos de frutos secos, ya que, aunque no se note, son partículas duras que lastiman la piel… Y con eso deberían desterrar a la Apricot Scrub de SAINT IVES y a la exfoliante corporal Vainilla Scrub de VZ, ambas amadas por mí (pero creo que yo aún no estoy lista para hacerlo del todo jejej) En vez, se supone que hay que elegir exfoliantes con activos tales como alfa o beta hidroxi ácidos, óxido de aluminio, granos de polietileno, salvado de arroz, avena, harina de maíz, urea, hibiscus y rosa mosqueta. Es decir, partículas que se desintegren durante la exfoliación (como por ejemplo, la limpiadora exfoliante de L’BEL, o cualquiera de esas que ven que traen unos puntitos azules – de esos que parecen no hicieran nada, pero aparentemente son los mejores)

Deben evitar exfoliar zonas con laceraciones o granitos porque los lastimarían aún más. Y siempre luego, si van a salir a ver el sol, deben colocarse protector alto (al menos Spf 30) ya que la piel queda muy finita, delicada y expuesta luego de estas sesiones.

ESTE POST SE HIZO LARGO, PERO ESPERO QUE HAYA SIDO INSTRUCTIVO... QUE PIENSAN?




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