viernes, 19 de agosto de 2011

Todo queda en la piel (Tipo, tono, tendencia... y qué bases usar)


Cuando pensamos en nuestra piel hay dos aspectos fundamentales a considerar a la hora de elegir el maquillaje: tipo y tono.

TIPOS DE PIEL
 Aunque existen muchas variantes, podemos hacer una clasificación general  en cuatro grandes categorías y de ahí partir para escoger tanto maquillaje como rutinas de cuidado más adecuados.
Normal: es la que menos problemas presenta, ya que no es grasa ni seca, por lo que no requiere de tanto cuidado como las otras. Aún así,  hay muy poca gente con este tipo de piel porque la piel responde a muchos estímulos que hace variar su estado como la dieta, el medio ambiente, las emociones y los cuidados que se le den, tendiendo a secarse u “oleosificarse” (como si la palabra existiese jajaj) un poco dependiendo del momento de nuestras vidas. Por tanto, esta piel “neutral” nunca lo es tanto!
Seca: es muy sensible a los cambios de clima y tiende a presentar enrojecimiento y hasta descamaciones si se le expone a agresiones ambientales tales como el sol o al viento. Es necesario plantearse una rutina “preventiva” tendiente a evitar esta sequedad.
Grasa: es tan delicada como la piel seca, pero necesita de cuidados de tipo “correctivos” y de mantenimiento para palear el brillo generado por el sebo (que conlleva generalmente espinillas, granitos y puntos negros, debido a que la grasitud obstruye poros y pueden incluso infectarse y convertirse en acné). Por tanto, la importancia de la rutina de cuidado es tal que no debe interrumpirse.
Mixta: Está a medio camino entre la piel seca y la grasa. Generalmente tiene grasa la famosa  zona "T" (frente, nariz y mentón) y piel normal a seca en el resto del rostro, por lo que es importante es adoptar las rutinas requeridas según el tipo de piel en cada área (rutina “correctiva” en la zona grasa y “preventiva” en la zona seca o normal) para mantener el balance.

TONOS DE PIEL
Lo importante de detectar nuestro tono de piel está en aprender a conocer las gamas de colores que nos sientan bien y usar los principios generales como sugerencias. El tono de piel nos ayuda además a determinar la base y los correctores que mejor se adecúan a nosotras.
Hay miles de miles de tonos de piel (solo dentro del grupo de pieles negras hay más de 36 tonos determinados) por lo que ha resultado más sencillo (y a los fines más práctico) dividir los tonos en cuatro grandes grupos:
Piel Blanca: Una tez muy clara y pálida, caucásica. Caracterizada por su sensibilidad al frío y al calor extremos, su vulnerabilidad a los rayos solares y su escasa tolerancia a maquillajes vencidos y contaminación. Los subtonos giran en torno a los amarillos, rosas y azules.
Piel Morena: Una tez canela, latina. Tienen tendencia a irse “apagando” con los años. Son levemente más resistentes que las pieles blancas y los subtonos más clásicos rondan los oliva y amarillentos.
Piel Negra: Una tez oscura, africana. Son altamente resistentes al sol. Suelen tener mayor tendencia a espinillas, puntos negros y manchas oscuras. Los subtonos dependen mucho de la etnia o descendencia, pero abarcan el oliva, rojizo, marrón y amarillo.
Piel Amarilla: Una tez amarillenta, asiática. Esta piel viene acompañada usualmente por ojos rasgados. Es una piel generalmente tersa y con tendencia a manchas (o hasta rosácea). Los subtonos son variados: amarillentos (en China y Corea por ejemplo), oscuros (como en India) y claros (como en Japón)

Definir el tono de piel simplifica mucho la elección de maquillajes. Ahora bien, independientemente del mismo, casi todos los tonos de piel tienen una TENDENCIA, el famoso dejo o subtono conjugado con la sensación de temperatura que expresa la piel, que se denomina fría cuando la piel posee tintes rosados y las venas se ven más azuladas o cálida cuando posee tintes amarillentos u olivas y las venas se ven más verdosas. Hay dos formas muy sencillas de determinar nuestra tendencia:
Opción 1: Probarse una camisa blanca y una cremita. Si nos sienta mejor la blanca, tenemos tendencia fría. De lo contrario, cálida.
Opción 2: Miramos la cara interior de nuestras muñecas y determinamos de qué color se ven las venas (verde para cálida o azul para fría). Con luz natural analizamos nuestra piel para detectar el subtono amarillento (para cálida) o rosado (para fría).

Cualquiera que sea nuestro color de piel –blanca, negra, morena o amarilla- y cualquiera su tendencia -fría o cálida- es importante que sepamos cómo realzarla e  identificar lo que nos conviene para maquillarnos. Una parte esencial del maquillaje para la cual es importante determinar nuestro tono de piel es la base. La base del maquillaje en cualquiera de sus formatos debe siempre adaptarse al tono natural de la piel. Aunque algunas veces precisemos simular un mejor bronceado, nunca debemos utilizar una base más oscura que el tono de nuestra piel. Al comprar la base, debemos colocar un poco sobre la mejilla y esperar unos minutos antes de aceptarla o rechazarla.
Si la tendencia de la piel es fría, trataremos de buscar una base con dejo rosa o azul. Se recomiendan los productos que es su clasificación de paleta de color de marca tengan los siguientes nombres: rosa beige, almond o neutral. Si la tendencia es cálida, hay que buscar una base con dejo amarillo o anaranjado. Las etiquetas más comunes usan las palabras golden, honey o warm.

Asimismo debemos elegir las bases dependiendo de nuestro tipo de piel.  Según Bobbi Brown:
Un cutis seco y sin brillo busca que la base le genere una piel húmeda y luminosa. Existen bases hidratantes que brindan una cobertura translúcida (como los hidratantes o bálsamos con color) o una cobertura media a total (como los líquidos cremosos y las bases batidas o mousse). Evita las fórmulas matificantes y en polvo. Eliminarán la grasa de la piel y le darán una apariencia seca y terrosa.

Un cutis graso pretende que la base provoque en la piel un efecto mate y terso. Se necesita una base que absorba los aceites, para lo cual hay que buscar términos como “sin aceites, matificante, a base de agua o reductora de brillo” en el envase de la base. Como regla general, las bases líquidas que reducen los aceites o sin aceites brindan una cobertura liviana a media mientras que las bases en crema y compactas te brindan cobertura total.  El polvo volátil absorbe el brillo.

La piel mixta quiere que la base brinde un cutis uniforme que no sea brilloso ni seco, para lo cual necesita una base con gránulos de sílice y lecitina. Los gránulos de sílice absorben la grasa de la zona T (frente, nariz y mentón), a la vez que la lecitina hidrata las áreas más secas como las mejillas. Lo ideal es completar el look con polvo traslúcido en la zona T para asegurar la absorción del brillo.

A ANALIZARSE EL CUTIS! NOS VEMOS PRONTITO!

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