martes, 23 de agosto de 2011

Los accesorios hablan de una…


Los accesorios hablan de una, por eso debemos elegirlos de acuerdo a nuestro estilo personal, nuestro rostro y el outfit con el cual los usaremos. Es fundamental conocernos bien, nuestras formas, para aprender a elegir nuestros accesorios. Es importante tomar como referencia nuestras proporciones y forma de rostro a la hora de hacerlo.

Por ejemplo, el largo de los collares dependerá mucho del largo de cuello y torso que tengamos, así como también de su volumen. Así que, si el cuello es corto, necesita verse delgado para despegar la cabeza de los hombros, por lo que conviene que se lleven cadenas delgadas y alargadas (hasta pasar la altura del busto), si se puede con aplicaciones de piedras que le dan más realce. Si el cuello es ancho, quedarán genial los collares largos y finitos ajustados en la base del cuello, pero hay que evitar los collares cortos y gruesos, porque llevan la atención a esta parte que queremos camuflar. Si el cuello es largo, en cambio, debe optarse preferentemente por collares cortos y de preferencia en diseños de acabado grueso cuyo efecto acerca el rostro a los hombros.
  
En caso de pulseras y brazaletes, se eligen de acuerdo a la longitud de los brazos, manos y grosor de muñecas principalmente.
Si somos de muñeca pequeña y delgada, los complementos tienen que ser de tamaño medio a chico para compensar. Si somos de muñeca gruesa, tenemos que evitar los accesorios pequeños, ya que no lucirán; el tamaño ideal es grande o mediano, pero nunca excesivo. Si nuestros brazos son gruesos y, al mismo tiempo, cortos, hay que elegir pulseras y relojes medianos para que se estilicen. Si somos de brazo es largo, debemos optar por pulseras anchas y con volumen. En cambio, si somos de brazos o muñecas muy delgadas, hay que darles volumen con pulseras de colores brillantes y que estén hechas de materiales rugosos. Y si lo que queremos es disimular brazos y muñecas muy anchas, utilizaremos pulseras y relojes planos, lisos y de colores opacos.
 
En cuanto a los anillos, debemos pensar en ellos  en base al largo y ancho de nuestras manos. Los dedos largos llevan muy bien los anillos gigantes, pero no así los dedos cortos que parecen desaparecer bajo ellos.

La forma de nuestra cara también nos determinará qué tipo de accesorios nos sientan mejor:
Para rostro rectangular: No debemos usar aros redondos y grandes, ni tampoco aros finos y largos ya que esto resalta y acompaña el largo del rostro. Conviene entonces elegir aros pegados al lóbulo como las perlas o aros cortos y de forma triangular, cuadrada o redondeada. Los anteojos deben ser de líneas rectas en la parte superior e inferior, pudiendo sobrepasar las cejas y pómulos.


Para rostro triangular invertido: Hay que usar aros largos, ya que con esto lograremos llamar la atención sobre la línea de la mandíbula. Si tenemos además cuello largo, los aros grandes y colgantes son el must que no debe faltar. En líneas generales, los aros deben ser voluminosos, largos. Los anteojos deben ser de líneas superiores curvas y líneas inferiores rectas.


Para rostro triangular: Los aros en forma de gota son ideales ya que contrastan perfectamente con el formato del rostro, pudiendo elegir también redondos o aros anchos y largos, pero nada voluminosos. Los anteojos deben ser de líneas superiores rectas y líneas inferiores cuadradas (tipo wayfarer)


Para rostro redondo: Los mejores aros para este tipo de rostro son los largos y geométricos que afinan, también tipo lágrima. No debemos usar pequeños ni tipo botones o perlas pegadas a la oreja, eso resalta la redondez de la cara. Tampoco quedan bien los aros demasiado grandes, son preferibles las formas angulares y colgantes. Los anteojos deben ser rectangulares, los vidrios más grandes crean un perfil más largo de la cara.


Para rostro diamante o rombo: Los aros pueden ser redondos u ovalados pero no alargados. Por su parte, los anteojos cumplen casi las mismas pautas que para rostro triangular: de líneas superiores rectas y líneas inferiores más redondeadas, de marco escaso (tipo aviator)


Para rostro ovalado: Todos los tipos de aros quedan bien a este rostro, así que sólo importa que combinen con el maquillaje y el outfit. Si el cuello es pequeño, se sugieren los aros medianos o cortos. En los anteojos hay que mantener el ovalado en la parte superior e inferior, aunque casi todos los tipos de anteojos se adaptan a este tipo de rostro.


Para rostro cuadrado: Lleva bien las formas redondeadas, como argollas y óvalos, y se deben evitar los diseños afilados o angulares. También se ajustan los aros largos y finos, pero que no pasen de la línea de la mandíbula, o sea, de largo mediano. Los anteojos deben ser redondeados u ovalados.


Como siempre con estas cosas, son sólo lineamientos y no reglas fijas e inalterables, siempre conviene probar hasta encontrar los estilos que más nos sientan. Muchas veces los accesorios que elegimos caen fuera de estas “normas”, pero los llevamos fantásticamente bien… Después de todo: ES SÓLO UNA CUESTIÓN DE ACTITUD ;)
Los Accesorios (excepto anteojos) que ilustran este post son de "Encargáselo a Afrodita" (http://www.facebook.com/accesoriosafrodita)


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